lunes, 3 de septiembre de 2012

La pesada lacra de los gasteches

Hace tiempo que deseábamos editar algo sobre el espinoso tema de los gasteches, palabra castellanizada del vascuence "gaztetxe", que a su vez es una palabra compuesta de los vocablos "gazte" (joven) y "etxe" (casa), cuya traducción literal es "casa de jóvenes". Son en realidad esos locales donde acuden las masas juveniles radicalizadas y adoctrinadas en la fé nazi más reaccionaria. En B.R. nos agrada llamar a las cosas por su nombre. Y un antro de nazis para nosotros siempre será un antro de nazis. También nos gusta que se sepa la verdad, así que la contamos.

El origen de estos antros es mucho más noble. Los primeros empezaron como centros de reunión de juventud católica, comprometida con el pueblo y deseosa de aportar ideas y dinamismo a la vida municipal de las localidades donde nacieron. Así nacieron los conocidos "Juventud Gonzaga" de Placencia de las Armas, el "Juventud Católica" de Vergara o la Sociedad Goiherri de Villarreal de Urrechua. Los locales solían ser propiedad parroquial cedida a los jóvenes constituidos en asamblea. Algo tan atrevido en los años 60 que sólo pudo ser posible bajo el paraguas de la Iglesia Católica postconciliar, recordemos que las asociaciones de cualquier tipo estaban prohibidas. A pesar del peligro de reunión tumultuosa, la oposición de los elementos más reaccionarios y los curas preconciliares, las autoridades accedieron.
Foto: B.R. el Blog de Bernar

Por supuesto, la intención de la Iglesia Católica era la de iniciar un adoctrinamiento democrático en las nuevas generaciones, intoxicadas de franquismo. El Caudillo empezaba a chochear y había que pensar en el futuro cambio político que debía ser hacia el estado democrático moderno, algo que aún no ha llegado por completo, dicho sea de paso. Que los jóvenes aprendieran por sí mismos los fundamentos del Estado de Derecho, educándose en los valores modernos de igualdad, libertad, participación en la toma de decisiones del grupo, etc, no sólo era deseable y formativo, fue la continuidad de la Democracia truncada treinta y cinco años antes y el caldo de cultivo donde muchos de los que hoy nos gobiernan empezaron en la política activa.

Los primeros locales fueron un completo éxito: jóvenes universitarios o bachilleres pululaban con libertad procurando que la cultura adquirida por ellos llegase a todos los demás, organizando discusiones sobre temas de actualidad muchas veces semiclandestinos, introduciendo libros y prensa prohibidos en la época, montando recitales donde se promocionó a aquella imprescindible generación de poetas como Urko, Imanol, Lertxundi, Lete y un largo etcétera, dejándose crecer la barba, bigote y pelo para provocar a los "viejos", trayendo los primeros discos de rock de Francia o Alemania, organizando los primeros cine-clubs donde se podían ver películas prohibidas en la época, con coloquio posterior que solía ser aún mejor que la película. Fue una generación brillante de jóvenes interesados y comprometidos con la cultura, política, arte, música y sociedad, que supieron burlar hábilmente la censura y  la pacata moral social de la época.

Al morir Franco, todo empezó a cambiar y los locales de juventudes católicas no fueron menos. Como ya existía el derecho de reunión empezaron a brotar nuevos locales en todas las localidades con cierto peso poblacional, como Mondragón y Arechavaleta.  Ya no dependían de los locales parroquiales y se llamaron a sí mismas "gaztetxe". Por mimetismo, las demás sociedades adoptaron la misma denominación, salvo excepciones como el tristemente famoso Gazteleku de Villarreal de Urrechua, nuevo nombre de la Sociedad Goiherri que pasó a ser una sociedad deportiva en un nuevo local. Seguían acudiendo los intelectuales y el ambiente aún era emergente, pero las drogas hicieron su aparición como una epidemia de destrucción lenta al principio, pero que no tardó en inundar las sociedades contaminando todas las facetas de la vida cultural de las mismas. A partir de 1978, el tópico de Gaztetxe=consumo de estupefacientes empezó a ser una realidad acuñada.

Y llegó la decadencia.

En los siguientes veinte años, hasta bien entrados los años 90, los gasteches se convirtieron en puntos centrales de distribución de drogas de todo tipo. El ambiente permisivo dió lugar a que ciertos elementos antisociales utilizaran los locales como refugio y centro de operaciones. Pronto las mafias se hicieron las verdaderas dueñas del lugar, aterrorizando a los demás que se doblegaron a sus espurios intereses. El resultado fue, como todos sabemos, nefasto. Cientos de jóvenes murieron y otros miles tuvieron serios problemas por culpa de las drogas que parecía obligatorio consumir si no querías quedarte al margen del mainstream. Caían como moscas seducidos por los cantos de sirena de la vida placentera y flotante, del parecer guay y a la moda, de creerse príncipes de la Noche. En 1992 sólo se iba al gasteche a comprar drogas de todo tipo y a tomar copas más baratas que en los bares. Incluso los intelectuales se unieron a lo que creían la bohemia vanguardia, felices de imitar a los poetas simbolistas tan autodestructivos y amantes de los paraísos artificiales ellos, recitando a Baudelaire mientras se esnifaba heroína, la droga de moda en el momento, y se fumaba hachís sin control.
Foto: B.R. el Blog de Bernar

Para 1996 ya había muerto casi todo el que tuvo relaciones demasiado íntimas con el caballo. El SIDA hizo su aparición y fulminó sin previo aviso a cientos de jóvenes desprevenidos y desinformados, a quienes se trató como verdaderos apestados sociales. La heroína empezó a retroceder y los jóvenes empezaron a buscar otras alternativas a los denostados gasteches. Aprovechando el momento de debilidad, los grupos de radicales nacional-socialistas tomaron hábilmente el control de los gasteches, apuntándose en masa como nuevos socios y votando por los suyos en las elecciones para Junta General o Asamblea o lo que fuera. Expulsaron a los antiguos mafiosos y pusieron a los nuevos traficantes de speed y hachís de su cuerda, todos simpatizantes nazis y pretendieron presumir de haber acabado con la heroína. Pero era mentira. La heroína casi había desaparecido por su propia evolución destructiva pero había más drogas que nunca. Se impuso la misma omertá que había antes con los trafiquetas, esta vez con el pensamiento único nacionalista radical. Se persiguió la opinión divergente, se impuso un estilo de prensa, música, ideario socio-político, encaminado al adoctrinamiento y a la pertenencia al grupo.

El resultado actual ya lo vemos: suciedad y desorden saltan a la vista. Peleas y altercados. Ruidos molestos. Al gasteche ya sólo acuden los peores jóvenes de los pueblos. Los intelectuales, artistas, poetas, hace más de una década que no aparecen por allí, huyeron despavoridos desde que impusieron la idea de que la cultura es tortura como eslogan machacón y dogmático. Fueron sustituidos por presos políticos cuyas fotografías figuran en el lugar que antes ocupaban las de Bowie, Lou Reed o Benito Lertxundi. Interesa ahora captar un nuevo tipo de joven obrero o fracasado escolar sin interés por la cultura, preferiblemente descontento o inadaptado social, bien adoctrinado y bruto, sin opinión propia ni sentido crítico alguno, orgulloso de pertenecer al grupo cuyo ideario considera incuestionable; fanatizado y estúpido, buen esbirro para militante de base, pegar carteles por la noche, acudir a las manifestaciones, corear eslóganes, formar masa de votantes fieles y consumir una serie de productos con los que creen identificarse con una supuesta guerrilla libertaria, cuya venta da pingües beneficios a los que consiguen triunfar y montarse en este sistema: discos de ritmos punk, camisetas pingonas, sudaderas con capucha, adornos tribales, tatuajes, pins, emblemas y un sinfín de artículos de merchandising.

Y los que antes acudíamos al Gazteleku, o al Juven, atraídos por el ambiente cultural y permisivo, hoy nos preguntamos por qué nuestros impuestos financian esta clase de fracasos, anacrónicas instituciones que deben estar ya superadas. Ya hay alternativas mucho mejores para los jóvenes, lúdicas y culturales de todo tipo, no son necesarios los gasteches. Más aún, cuando constatamos que en los pueblos que mantienen esta pesada lacra, los alcaldes viven a merced de que sus decisiones halaguen a los siempre organizados radicales, que en la práctica secuestran la política municipal de estas localidades, desposeyendo de poder real al ayuntamiento que no puede tomar decisiones sin el visto bueno del gasteche de los huevos. Cualquiera que ose oponerse a ellos, ya sabe lo que tiene: difamación, calumnias, amenazas, molestias a la noche, pintadas en tu casa o por el pueblo, ruedas del coche pinchadas o lunas rotas.

Fuimos pioneros en muchos avances sociales a nivel del Estado. Sigamos siendo pioneros y acabemos con estos tristes focos de infección social, que no educan a la juventud, que no son un ambiente limpio para ellos, lugares donde menores de edad pueden beber alcohol, consumir drogas y ser adoctrinados contra la sociedad que les protege: padres, educadores, instituciones. Cerremos para siempre los gasteches.

4 comentarios:

  1. Esta entrada creo que solo demuestra tu desinformación sobre los Gaztetxes.
    Que los "intelectuales" ya no van a los Gaztetxes ¿Quienes?"Intelectuales" como tu, que basan su argumentación solo en prejuicios.
    Y cuando hablas sobre que hay mejores altenativas lúdicas para los jóvenes, porque no pones ejemplos. A día de hoy los Gaztetxes son de las pocas alternativas lúdicas hechas por y para los jóvenes con total libertad.
    Y el antepenúltimo párrafo es digno de tertulianos de Intereconomia¿ Jóvenes sin sentido crítico? ¿Sin interés por la cultura? Creo que te vendría bien informarte bien de lo que es un Gaztetxe y pasarte por alguno para darte cuenta que son en la mayoría de pueblos el sitio mas importante para la cultura, donde se juntan jóvenes que creen que se puede construir una sociedad diferente donde palabras como libertad, igualdad o solidaridad sean de verdad una realidad.
    Solo decirte que esta entrada me ha dado mucha pena, porque he comprobado que en el pueblo hay gente que su ignorancia llega a limites insospechados.

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    1. Su comentario evidencia una clara falta de comprensión lectora. Coja la costumbre de leer más y sin duda mejorará en esto. Con todo estoy con usted en lo que comenta en su última frase.

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  2. Desde luego,toda realidad va a ser interpretada en base a prejuicios bien ideológicos,bien de experiencia personal,bien de momento vital (juventud,madurez,vejez),etc. Considero de verdadero interés todos aquellos puntos que has tocado en tu disertación, aunque creo que las ideas que tratas de transmitir están impregnadas de un veneno que aún no sé a qué achacar. Creo que, de un modo simplista, aciertas en algunas consideraciones generales acerca de las estrategias nacionalistas. Sin embargo, las cosas no acostumbran ser blancas o negras, por lo que merece la pena andarse con ojo antes de hacer cualquier afirmación que pueda ponerse en duda.
    Probablemente el autor de este artículo haya tenido sus propias experiencias en el gazteleku; quizá no siempre haya pensado como ahora; quizá se arrepienta de haber practicado alguna de las actividades que denosta en su artículo; quizá haya que andarse con más tiento antes de hacer una afirmación en temas más delicados que la fauna y flora del alto Urola.
    Ya sabemos que el devenir histórico de los últimos 50 años en Euskalerria ha sido complicado y doloroso; a todos nos ha tocado en lo sensible. Temas como el de la aparición repentina de las drogas en un momento determinado, no parecen casuales y merecen un estudio serio por sus implicaciones.
    Habiendo tenido la oportunidad de vivir el proceso de crecimiento del Gazteleku desde el principio, no puedo compartir el fondo que anima su artículo, aunque pueda coincidir en puntos aislados.

    La palabra también es un arma de doble filo. Usémosla como herramienta y quizá acabemos construyendo algo con ella.
    Cuando el respeto no subyace en aquello que queremos decir, bien merece la pena un SILENCIO.

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  3. Pues ya sabe lo que tiene que hacer: lea los artículos sobre flora y fauna que tanto le agradan y no lea los de temas más comprometidos. Por lo demás, tenga un buen día.

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