domingo, 19 de febrero de 2012

Enfermedades para hipocondríacos: el Tétanos

Opistotonos o posición arqueada: soldado afectado por el tétanos.
Colonizando la tierra, especialmente la de cultivo, el estiércol y la herrumbre, la porquería de debajo de las uñas con mala higiene, la boca de los humanos y de los animales salvajes, los utensilios afilados sin limpiar y una interminable lista de lugares de todo el mundo donde prolifera cómodamente, nos espera la bacteria Clostridium tetani, dispuesta a invadir nuestro cuerpo entrando por la puerta grande de una herida infectada y una vez establecida su población en nuestro sistema nervioso central, provocarnos una de las enfermedades agudas más tremebundas y devastadoras que la Humanidad conoce: el terrible Tétanos.

Clostridium tetani, es la bacteria causante de la enfermedad.

A todos nos han tenido que vacunar una o varias veces a lo largo de nuestra vida contra esta bacteria, la típica situación de haberse caido uno con la bici en la tierra o haberse cortado con un alambre de espino oxidado. Nos creemos tan inmunizados que pasamos por alto lo fácil que es en realidad contraer Tétanos con cualquier herida que nos hagamos, dado que el germen patógeno se encuentra en los lugares sucios de todo el mundo, incluso sobre nuestra piel sin lavar. Unas profesiones tienen más riesgo que otras pero cualquier persona lo puede contraer. Es una enfermedad universal. Para que la próxima vez que les vayan a pinchar no les parezca una molestia innecesaria, sepan lo que se juegan con ella.
 
El Tétanos es una enfermedad espantosa, con síntomas espectacularmente dramáticos que impresionan al más valiente. Todo es extremo en esta enfermedad, desde las primeras manifestaciones hasta los dolores, sufrimiento y duración de la misma. La mortalidad de los pacientes adultos suele ser alta, hasta del 20% en los países desarrollados y superando el 50% en los hospitales de países en vías de desarrollo donde otra modalidad de la enfermedad, el tétanos neonatal contraido al cortar el cordón umbilical, diezma a la población infantil siendo un problema sanitario de primer orden y un indicador de desarrollo de los países. Es además una enfermedad de declaración obligatoria a las autoridades.

Fascies tetánica o risa sardónica producida por la contracción de la
mandíbula.

La bacteria causante, Clostridium tetani, se instala en el sistema nervioso central y produce una de las toxinas más potentes conocidas, la tetanospasmina, una neurotoxina sólo superada en toxicidad por la toxina botulínica y la de la disentería. La herida de entrada debe ser profunda, anfractuosa y con presencia de cuerpos extraños y fenómenos locales de necrosis. La incubación puede ser desde 24 horas a varios días, semanas e incluso meses; generalmente, cuanto más corta sea la incubación peor pronóstico tiene la enfermedad, siendo los casos más leves los de incubación más larga. Un tétanos que se manifiesta a las cuatro semanas de haber sido contraído, apenas afectará al miembro donde está la herida causante. Por el contrario, si los primeros síntomas aparecen en los tres primeros días, el paciente deberá ser hospitalizado en una UCI y si es creyente, se buscará a un sacerdote que le administre la Extrema Unción.
 
El Tétanos comienza como muchas enfermedades:insomnio, disfagia, raquialgia, rigidez de nuca y dificultad para la marcha . Pronto aparece el primer síntoma que además es el que más claramente diagnostica la enfermedad, ya que no se da en ningún otro cuadro clínico: la contracción de la mandíbula o trismo que impide al enfermo hablar, masticar o deglutir alimentos. El tétanos sin trismo es muy raro. El trismo también impide obtener una vía aérea por lo que se suele recurrir a la traqueostomía.

Mortalidad infantil: es un problema sanitario de primer orden
en paises en vías de desarrollo. Niña afectada.

Al poco, aparecen la rigidez del cuello y nuca y las contracciones musculares incontroladas. Estas son descendentes, comienzan en cuello, nuca y hombros, terminando por afectar al resto del cuerpo que se contrae espantosamente. Además son extremadamente dolorosas. El enfermo adopta una posición arqueada característica que se conoce como opistotonos. En los casos más graves se puede observar al paciente grotescamente apoyado a modo de puente en la nuca y los talones. Los esfínteres responsables de las funciones excretoras también se contraen por lo que el paciente sufre de retención de orina y heces. En algunos casos, se cagan y mean sin control al no poder gobernar sus funciones.

Trismo o contracción de la mandíbula, un sín-
toma emblemático de esta enfermedad.

El trismo además evoluciona a un síntoma aún más horroroso: la risa sardónica o fascies tetánica, característica también del Tétanos. La contracción involuntaria de la cara produce un aspecto de risa forzada verdaderamente patético, ya que se ve la mitad inferior del rostro reír y la mitad superior llorar. La expresión facial de un enfermo de Tétanos es algo dificil de olvidar.
Los episodios de contractura general se repiten de vez en cuando y duran varios minutos en los que el enfermo sufre de una manera espeluznante, arqueándose involuntariamente entre lúgubres alaridos producidos por los  intensísimos dolores de la contractura muscular. Hay una contractura permanente y sobre ella se sobreponen atroces paroxismos en los que todos los músculos del cuerpo se contraen con tanta fuerza que suelen producir fracturas en los huesos. Todos hemos sufrido alguna vez un tirón leve en la pierna o en la espalda y eso sólo afecta a un músculo, imagínenselo en todos los músculos a la vez, de arriba abajo, oyendo el siniestro chasquido de los huesos al romperse por la presión. Además se pueden ver afectados los músculos implicados en la respiración; aparece taquicardia, arritmia, sudoración con hiperpirexia, cianosis y shock. Si ocurre esto con fiebre alta, el pronóstico es malo. Incluso en un hospital de un país desarrollado no es infrecuente morir por tétanos.
En cualquier estado de la enfermedad, por grave que este sea, el paciente conserva completamente la lucidez. La enfermedad no afecta en absoluto al intelecto ni a las capacidades cognitivas.
Así que ya lo saben, especialmente si trabajan en el campo o en la industria, o en cualquier caso, vacúnense cada diez años. Cuando les curen una herida y vean acercarse a la enfermera con la jeringuilla preparada no protesten y piensen que ese pinchacito de un segundo puede significar la diferencia entre vivir o morir entre tétricos estertores. No pierdan de vista al siempre oportunista Tétanos.

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